miércoles, 5 de mayo de 2010

A río revuelto, ganancia de pescadores; dice el viejo refrán que Ollanta Humala parece conocer muy bien.

Hace dos días, rodeado de sus congresistas ha insistido en sus iniciativas legislativas que buscan, según él, combatir la corrupción y ponerle freno a un régimen que está vendiendo el país por partes, según él mismo ha asegurado.

El problema es que las propuestas del señor Humala no solo están mal planteadas sino que desinforma a la población con sus afirmaciones. Por ejemplo en la propuesta de "Juicio de Residencia", el líder nacionalista afirma que en nuestro país se ha hecho una costumbre el que los presidentes, terminados sus períodos viajen a residir al extranjero y cita los ejemplos de García en su primer gobierno, Fujimori y Toledo.

En el primero de los casos, si bien es cierto que García se había enfrentado a un antejuicio político que encontró serios indicios de corrupción en su primer gobierno el no salió del país sino hasta después del autogolpe del 05 de abril, en que un comando armado ingresó a la fuerza a su domicilio con la orden de detenerlo aunque hay quienes aseguran que la orden era matarlo.

Alberto Fujimori no huyó a Japón al término de su mandato, como aseguró en su conferencia el ex comandante; sino que por el contrario renunció cobardemente, vía fax, a su tercer mandato, conseguido de manera fraudulenta en julio del 2,000.

Y en el caso de Alejandro Toledo, aunque su entorno familiar y amical se esmeró en dejar sombras en su administración, sobre él no pesa acusación alguna. Y si reside fuera del país es por su trabajo como profesor en una universidad estadounidense desde donde ha comenzado con éxito una carrera de conferencista internacional, especializado en temas de lucha contra la pobreza.

Ni García ni Toledo se fueron pues, por que quisieron. Qué pretende Humala, ¿que los ex-presidentes no hagan nada al término de su mandato? ¿y de qué van a vivir? No todos tienen la suerte del líder nacionalista de tener para pagar caros fines de semana en hoteles cinco estrellas en el Valle del Colca, o poder comprar relojes cuyos precios más modestos se ubican por encima de los dos mil dólares, eso sin mencionar las consultorías a empresas, al parecer inexistentes, hechas por su esposa en Venezuela.

La convocatoria nacionalista fue aprovechada por el ex comandante para hablar, por enésima vez, de solicitar la vacancia presidencial por incapacidad moral, propuesta rechazada rápidamente por el Congreso y para fustigar la inversión extranjera.

En estos últimos cinco años el discurso de Humala no ha cambiado nada, sigue siendo el mismo con el que pretendió llegar a la presidencia en el 2006. Para quienes piensan aún en el líder nacionalista como una alternativa para el 2011, deberían dar una mirada a la Venezuela de Chávez, donde la hiperinflación, la falta de trabajo, la escasez de alimentos, la corrupción enquistada en el poder y el autoritarismo son el ejemplo de hacia donde nos llevaría seguir las ideas del ex-comandante.