martes, 17 de enero de 2017

ES LA HORA DE FIJAR POSICIONES

La decisión de la titular de la 26ª Fiscalía Provincial Penal de Lima, María del Pilar Peralta Ramírez, de archivar las denuncias por abuso sexual presuntamente cometidas por el fundador del Sodalicio de Vida Cristiana, Luis Figari, en agravio de jóvenes pertenecientes a esta orden religiosa, no solo muestra su total incompetencia para investigar este tipo de casos, sino que además, deja una imagen de una total falta de sensibilidad, por parte del Ministerio Público al momento de tocar temas relacionados con el abuso sexual infantil.

El primero de los argumentos, con los que rechazó el caso y que se conoció, fue: "Teniendo en cuenta que el Sodalicio tiene 40 años de fundado, los delitos cometidos ya prescribieron”. A la fiscal Peralta habría que hacerle ver hasta el cansancio la multipremiada película "Spotlight", que narra cómo una investigación periodística puso al descubierto los abusos sexuales a los que fueron sometidos centenares de niños por parte de sacerdotes de la curia de Boston en los Estados Unidos, llevándolos a juicio y consiguiendo ejemplares condenas ¡más de 20 años después de ocurridos los hechos!.

Ahora que la opinión pública y las redes sociales siguen saturándose, con toda razón, de opiniones y comentarios de indignación y rechazo ante esta decisión de la fiscal, es la oportunidad que tienen las instituciones involucradas para sentar su posición ante estas denuncias.

El primero que debe salir a marcar distancia es el Sodalicio de Vida Cristiana. No basta con emitir comunicados de condena a la conducta de Luis Figari, anunciar su separación de la orden y formar comisiones investigadoras al interior de la institución. Un golpe audaz sería que ellos mismos apelen a la decisión de la fiscal, solicitando una nueva investigación sobre la base de los testimonios y conclusiones recabados por la Comisión de Ética para la Justicia y Reconciliación, y los importantes y valientes testimonios documentados en el libro "Mitad Monjes, Mitad Soldados". 

El segundo protagonista de esta historia que debe salir a marcar distancia es la jerarquía de la Iglesia Católica que hasta el momento deja la imagen de ser un indiferente espectador en todo este tema. Un comunicado de rechazo y un mensaje de apoyo a las víctimas es lo menos que se puede esperar.

Sin duda es un tema delicado que requiere de decisiones audaces y de fuertes convicciones para enfrentarlo, porque el ignorarlo ya ha hecho demasiado daño.